Los inicios: El proyecto de la bruja de Blair

Hoy os traemos una de las primeras narrativas que fueron reconocidas como transmedia y que supuso un gran éxito en todos los aspectos: El proyecto de la Bruja de Blair.

Esta película tuvo un papel pionero, ya que se sitúa en la década de los 90, en pleno auge de Internet y previamente a las redes sociales. Pero, de forma paralela, se acontece en un momento donde a los consumidores de este nuevo contenido se les comienza a sugerir un rol más activo a través de las nuevas tecnologías, siendo ellos quienes tomen la iniciativa, investiguen y se sumerjan en esas historias no lineales que comienzan a emerger como antecesoras a la narrativa transmedia. El Proyecto de la Bruja de Blair ha sido considerado, de hecho, como el paradigma perfecto en cuanto a su estrategia de marketing y la publicidad viral utilizada para su promoción, habiendo sido reconocida como una de las mejores campañas realizadas hasta el momento.

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El Proyecto de la Bruja de Blair (The Blair Witch Proyect), es una película de género independiente de terror estadounidense estrenada en 1999. Fue escrita y dirigida por Daniel Myrick y Eduardo Sánchez y producida por Haxan Films como película low cost, pues todo el film se construyó a partir de de grabaciones “amateur”, técnica para recrear el género documental. En estas grabaciones, situadas en 1994, se nos muestra la historia de tres jóvenes cineastas que viajan al pueblo de  Burkittsville, en el estado estadounidense de Maryland, para filmar un documental sobre una leyenda local conocida como “La bruja de Blair”. Mientras caminaban por las Colinas Negras en busca de la bruja, la historia relata cómo los tres jóvenes desaparecieron y no fueron vistos nunca más. Tan solo un año más tarde se descubrió el equipo de grabación de los tres cineastas con toda sus grabaciones de la expedición. La película de El proyecto de la bruja de Blair se presenta al público como el escalofriante documental recuperado de las cámaras de los tres jóvenes.

Pero realmente sabemos que han habido muchas películas de terror que se han hecho pasar por historias reales. Por tanto, ¿qué diferencia hay entonces? ¿Por qué El proyecto de la bruja de Blair  es diferente? Por algo esencial que hasta entonces solo el equipo de producción de esta película supo ver: la potencialidad de la construcción de una narrativa transmedia como estrategia de marketing.

¿Y cómo? Gracias a Internet.  Daniel Myrick y Eduardo Sánchez supieron ver todo el potencial que este medio les ofrecía y lo aprovecharon en toda su plenitud. Partieron de una idea principal como base prima de su estrategia de marketing: convencer al público de que lo que se iba a ver era un auténtico documental y que los tres estudiantes habían desaparecido realmente. Para ello crearon la web que iba a ser el motor de la leyenda un año antes del estreno de la película en el que se hablaba de apariciones y visiones de brujas. Fue a partir de aquí donde empezó a tejerse toda la red transmedia que iría envolviendo en un ambiente de suspense, incertidumbre y confusión a todos los usuarios de la página y, a su vez, futuros espectadores del film . Todavía se puede visitar el sitio web  que fue el germen de toda la leyenda.

Pero,  alrededor de esta página, se reforzó el bulo de información a través de diferentes vías. Se crearon otras página webs, la prensa y blogs hablaban sobre esta leyenda difundiendo la información que reconocía  a la película como la prueba física de la misteriosa historia de estos chicos antes de morir. Así, todos estos elementos que integraban la estrategia empezaron a incrementar el interés y la expectación del público los meses previos al lanzamiento de la película.

El objetivo primordial por parte de los productores de lograr tal punto de  engagement entre la audiencia hizo que la estrategia de marketing llegara a límites insospechados en Estados Unidos, principalmente. Se publicaron diferentes documentos falsos que aparecían en la prensa e Internet sobre la desaparición de los personajes de la película, como recortes de información o fotografías de las personas desaparecidas en universidades. Y por otro lado, la publicación de The Blair Witch Dossier, que recopilaba diferentes archivos a cerca del caso como recortes de periódico, grabaciones y otros. Todos este material se mostró a modo de pruebas del suceso cara al usuario, mientras que respecto al engagement, fue toda una construcción de un puzzle pieza a pieza para dar  a los fans una vía libre de exploración y construcción de la información que contextualizaría la historia, de forma que los espectadores pudieran sentirse parte de ella. La expectación del público llegó hasta tal punto que  los casos de las desapariciones aparecieron a modo de pseudo documental sobre la bruja de Blair para un canal de televisión estadounidense. Cada uno de estos elementos  estaba configurado para construir desde cero un mundo ficticio pero que pareciera verosímil. La línea que separaba la realidad de la ficción se hizo para el espectador algo realmente difuso.

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Y, desde luego, la estrategia les salió muy rentable a sus dirigentes. El film fue recibido positivamente por los críticos y sus ingresos lo avalaron. De una producción lowcost de unos 5000.000 dólares, pasó a reunir una fortuna de 248 millones de dólares, convirtiéndose en una de las películas más exitosas de la historia en cuanto a la proporción inversión-taquilla.

A raíz de su éxito surgieron otros productos derivados, como fueron los videojuegos basados en la trama del film lanzados en el año 2000, una trilogía de juegos de acción-aventura (para PC con Windows), y también una serie de cómics por parte de la productora del film en los cuales se narraban experiencias de otras personas con la bruja.

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El 27 de octubre de 2000 se estrenó la segunda película, titulada El libro de las sombras: Blair Witch 2; y ha sido finalmente para este 4 de noviembre de 2016, 17 años después de la primera parte, que se ha estrenado la tercera entrega titulada Blair Witch ,dirigida por Adam Wingard.

Como podemos ver, el caso de El proyecto de la bruja de Blair se integra de pleno en ese concepto de transmedialidad. ¿O es que la idea de narrativa transmedia no consiste justo en esto, en afrontar una historia desde diferentes vías de construcción de la información adaptándose a cada medio? De esta forma, transmedialidad y marketing se aúnan en una misma idea y fin donde el relato es el producto pero sin que este tenga la apariencia de tal cosa. Es por ello que la estrategia de engagement de esta película consiguió dar en el blanco para implicar a toda esa audiencia a través de esa realidad paralela. La fiebre de la Bruja de Blair fue tal que no solo originó toda esa marea de gente conmocionada, sino que incluso los propios ciudadanos de Burkittsville sintieron la necesidad de crear una web donde aclarar la falsedad de los hechos.

Gracias a la creación de esa ficción, la gente creyó estar dentro de la historia, en dos realidades compartidas, la del espectador y la película, que condujeron al film a la clave del éxito.

Y para acabar, aquí os dejo con un artículo sobre 20 cosas que (probablemete) no sabías de El proyecto de la bruja de Blair.

¡Nos vemos en la próxima entrada!

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